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    nunca por el bendito río que atraviesa las tierras, practicamos el acolchado de paja en tomates, judías, pimientos, patatas incluso y otras muchas más hortalizas. El resultado: no tenemos necesidad, sobretodo en verano, de regar tan seguido.

    Exposiciones, caballones, tipos de cultivos según riego y especies

    Exposiciones: No todas las plantas requieren una misma exposición al sol, pero en lo referente a hortalizas por lo general sí que requieren un buena exposición solar. Pero hay otro factor importante y es la exposición cara al sur del caballón de tal manera que la planta quede protegida del norte. Algunas plantas requieren de más sol que otras como por ejemplo el tomate, pimiento, berenjena, judías, melones, sandías, calabacines, etc

    Con respecto a los caballones diremos que se trata de uno de los sistemas de riego más antiguos que se conocen en la horticultura y que en este curso trataremos de manera práctica en el propio huerto. Son plantas aptas para el cultivo en caballones, las patatas, boniatos, tomates, pimientos, berenjenas, judías, maíz, lechugas, etc

    Sin embargo otras plantas son preferibles cultivarlas en rellanos o terrazas planas como son los guisantes, habas, espinacas, fresas, ajos, cebollas, acelgas, etc. Entraremos en detalles a nivel práctico también en la huerta. Lo más importante a tener en cuenta es que los sistemas de cultivo dependerán siempre de la cantidad de agua y modo de riego que vayamos a utilizar.

    Influencia lunar, insectos y aliados: Nadie niega hoy en día la influencia de la luna en los océanos y el crecimiento de las plantas. Incluso afecta al estado de ánimo del ser humano. Dejando a un lado lo referente a las influencias esotéricas nos vamos a centrar en la influencia lunar en los cultivos y otras tareas del horticultor autosuficiente.
    La influencia de las lunas en los océanos (marea alta y baja), en la agricultura (podas de árboles, siembra, recolecciones, etc…) e incluso en el estado de ánimo de nosotros mismos, es hoy en día un fenómeno indiscutible. Lo que más nos interesa en este apartado es saber las lunas más convenientes en los cultivos de hortalizas, cereales y frutales así como en las podas y recolecciones de la huerta. En la agricultura ancestral, la observación del sol, la luna y otros astros eran prácticas habituales. Esta observación, junto con la experiencia, son el origen de la sabiduría popular trasmitida de generación en generación y que en la práctica actual se ha ido perdiendo. La agricultura biodinámica trata de recobrar esta antigua conexión existente entre las energías del cielo y de la tierra. Para ello podemos encontrar en el mercado calendarios lunares biodinámicos que nos orientarán sobre los mejores momentos para la realización de las diversas labores del huerto, dependiendo de las fases lunares, aspectos planetarios, etc.


    La luna y la horticultura

    Luna llena: Es el período más propicio para cosechar, sacar el estiércol de los corrales, voltear el compost, cortar caña, o sembrar plantas de fruto.

    Luna menguante: No sólo es el mejor momento para continuar las actividades iniciadas en luna llena, sino que también es el momento más propicio para sembrar raíces y tubérculos, tales como rábanos, remolachas o patatas.

    Luna nueva: No es una etapa muy propicia para actividades que no sean el desherbado de adventicias.

    Luna creciente: Es la responsable de la estimulación de las plantas de gran crecimiento vegetativo, abonos verdes, lechugas…, además de ser muy propicia para la fertilidad, por lo que resulta el mejor momento para sembrar todas las plantas que crecen en altura y dan frutos, como tomates, guisantes, judías… Como regla general, es recomendable realizar la siembra de todas las plantas en luna creciente, (preferentemente dos o tres días antes de luna llena) a excepción de aquellas que puedan subir a flor prematuramente, como es el caso de las lechugas, que deberán sembrarse en fase de luna menguante. En vísperas de cualquier solsticio, ya sea el de verano (21 ó 22 de junio) o el de invierno (21 ó 22 de diciembre), las especies que se planten van a resultar muy sensibles a la subida a flor.


    La influencia lunar en los frutales

    Toda operación que se realice en luna nueva o en cuarto creciente, producirá un mayor desarrollo vegetativo, dando lugar a un retraso en la producción de la fruta.

    Las labores que se realicen en luna llena o en cuarto menguante, favorecerán la producción frutal, favoreciendo un menor desarrollo vegetativo.

    En lo que se refiere a las podas, si el árbol es pequeño o nos interesa que se desarrolle vegetativamente, lo mejor es podarlo en luna nueva o en cuarto creciente. Si por el contrario lo que buscamos es un freno a su vigor, o bien una pronta entrada en producción, lo más recomendable es podarlo en luna llena o en cuarto menguante.

    La luna en los cultivos de cereales

    Si buscamos que el suelo quede fino, esponjoso y con una mayor capacidad de retención hídrica, deberá labrarse la parcela en luna llena o cuarto menguante, durante el mes de agosto.

    Referente a la siembra, en terrenos fértiles se hará en cuarto menguante a fin de favorecer la fructificación , evitando de esta forma que el cereal crezca demasiado. Si el terreno no es demasiado fértil, o no tiene posibilidades de riego, habrá que esparcir la semilla en cuarto creciente. De esta forma, se conseguirán plantas con tendencia al desarrollo vegetativo, evitando la fructificación excesiva.

    El resto de operaciones (escarda, siega, trilla, cosechado…) deberán realizarse a finales de la fase de cuarto menguante para conseguir que el grano esté en las mejores condiciones para su almacenamiento.

    La luna en los olivos

    Los esquejes de los nuevos olivos deberán plantarse en cuarto creciente, pero habrá que tener en cuenta que éstos habrán de obtenerse de árboles vigorosos y sanos en época de luna llena.

    Si se busca lograr una gran producción de olivas, habrá que realizar la poda en cuarto menguante.

    La cosecha se realizará en luna llena o cuarto menguante si se quiere conseguir mejor aceite de las aceitunas.

    La luna en la recolección de forrajes

    Si cosechamos en verde para alimento inmediato del ganado, lo mejor es cortarlo en luna llena, puesto que en esta fase las plantas están en su máximo poder nutritivo.

    El heno cosechado en luna llena o cuarto menguante, tendrá un color verde más intenso.

    La luna en la tala de árboles

    Si se quiere tener madera sana y resistente durante años, habrá que cortar los árboles de hoja caduca en luna llena o cuarto menguante.

    La leña para el fuego habrá que cortarla en cuarto creciente, puesto que es cuando está más seca.

    Los árboles de hoja perenne se aconseja talarlos en luna nueva o cuarto menguante.

    Las cañas hay que cortarlas en luna llena o cuarto menguante, para evitar que se rompan con facilidad y queden arrugados.

    La luna y el estiércol

    Siempre se removerá en luna llena o en cuarto menguante para conseguir que quede con una textura mantecosa, desmenuzado, húmedo e incluso con un olor agradable. Si se remueve en luna nueva o en cuarto creciente, conseguimos el efecto contrario.

    Rotaciones y asociaciones

    Rotaciones: Los distintos tipos de verduras requieren diferentes preparaciones de la tierra y procedimientos de cultivo. Cultivar las mismas verduras en el mismo trozo de tierra cada año, puede tener como resultado la potencial concentración de algunas plagas y enfermedades, razón principal para practicar la rotación de los cultivos en un huerto.

    Es muy útil determinar la agrupación de las cosechas de antemano; o sea, reunir las verduras en grupos con las mismas necesidades de protección, cultivo, estiércol, abono y cal. Los grupos son entonces trasladados secuencialmente por el cuadro de hortalizas, de forma que al cabo de varios años un trozo en particular haya albergado todas las cosechas. En teoría, es mejor dejar un intervalo de tiempo lo más largo posible hasta volver a cultivar una misma verdura en el mismo lugar.

    Las patatas se agrupan con las cosechas de raíz, aunque para las primeras es beneficioso el estercolado orgánico y para las ultimas no.
    Debería de dejarse una zona en extremo para cultivar las verduras perennes, como los espárragos y la col marina.

    El primer año, la unidad de cosechas de raíz y patatas no recibe estiércol o cal, pero sí cantidades moderadas de abono.
    La unidad de legumbres y cebollas recibe mucho estiércol y poco abono o cal. Las especies del género Brassica, reciben cantidades intermedias de estiércol y abono, y grandes cantidades de cal. Algunas verduras crecen y maduran más deprisa que otras, de forma que existen momentos del año en que aparecen huecos en el cuadro de hortalizas.
    Éstos pueden usarse para cultivar verduras que maduren rápidamente, las cuales también pueden intercalarse o cultivarse entre cosechas de maduración lenta. Por ejemplo, pueden cultivarse espinacas entre las hileras de los puerros, que crecen lentamente.

    De esta forma, la rotación de las cosechas asegura que todas las partes del cuadro de hortalizas reciban estiércol, abono y cal con regularidad, y los peligros de concentración de plagas y enfermedades se minimizan.

    Asociaciones

    Decimos que una asociación de diversas plantas es favorable, cuando al cultivarlas juntas o muy cercanas unas de otras, se protegen y se benefician mutuamente en su crecimiento.

    Este tipo de asociaciones se conoce y practica desde antiguo. Un ejemplo es el cultivo combinado de judías, maíz y calabazas, utilizado ya en América en la época precolombina, donde las plantas de judías quedan enramadas en las matas de maíz. Asociados al maíz y a las judías, también podemos cultivar calabacines, pepinos, melones o sandías, los cuales se beneficiarán de la sombra que proporciona el maíz durante los días más calurosos del verano.

    La albahaca, también nos ayuda a proteger los pimientos contra los pulgones.

    Los puerros y cebollas junto a las zanahorias nos ayudan a repeler los ataques del barrenador.

    La presencia de una buena variedad de flores en el huerto, atraerá a insectos y abejas, que polinizarán y aumentarán nuestra cosecha de frutas.

    Como se ve, las ventajas de la práctica de la asociación de cultivos son importantes, llegando incluso a incrementar el rendimiento entre un 50% y un 100% e incluso más.

    Además, no sólo reduce sensiblemente los ataques de parásitos , sino que el uso de tierra, suelo y agua se optimiza al combinar plantas de raíces de crecimiento horizontal, con otras que hunden sus raíces a bastante profundidad; plantas rastreras, con otras que crecen a lo alto; plantas a las que les afecta el sol, con otras que lo buscan y les proporcionan sombra…

    Pero no hay que olvidar, que al igual que existen asociaciones favorables, también existen las desfavorables. Un ejemplo es la salvia, que debe plantarse alejada del huerto puesto que inhibe el desarrollo de numerosas hortalizas.

    También hay que decir que una asociación puede resultar muy buena en una región y no serlo en otra, por lo que lo mejor es dejarse guiar por la observación y la propia experiencia. En cualquier caso, aquí daremos una pequeña guía de asociaciones favorables y desfavorables según el método biodinámico:

    Ajo y cebolla

    Favorables: remolacha de mesa, fresa, lechuga, tomate

    Desfavorables: habichuela, guisante

    Apio

    Favorables: puerro, tomate, habichuela, col

    Berenjena

    Favorables: habichuela

    Calabaza

    Favorables: maíz

    Desfavorables: patata

    Col

    Favorables: patata, apio, remolacha, cebolla

    Espárrago

    Favorables: tomate, perejil

    Espinaca

    Favorables: fresa

    Fresa

    Favorables: habichuela, espinaca, lechuga

    Desfavorables: col

    Guisante

    Favorables: zanahoria, nabo, rábano, pepino, maíz y casi todas las hortalizas

    Desfavorables: ajo, cebolla

    Haba

    Favorables: maíz

    Habichuela

    Favorables: patata, zanahoria, pepino, col y casi todas las demás hortalizas

    Desfavorables: ajo, cebolla

    Lechuga

    Favorables: zanahoria, rábano, fresa, pepino, calabaza

    Desfavorables: girasol

    Nabo

    Favorables: guisante

    Patata

    Favorables: habichuela, maíz, col, haba

    Desfavorables: pepino, calabaza, girasol, tomate

    Pepino

    Favorables: habichuela, guisante, maíz, cebolla, rábano

    Desfavorables: patata

    Puerro

    Favorables: cebolla, apio, zanahoria

    Rábano

    Favorables: guisante, lechuga, zanahoria

    Remolacha

    Favorables: habichuelas de mata baja, cebolla

    Tomate

    Favorables: cebolla, lechuga, zanahoria

    Desfavorables: col, patata

    Zanahoria

    Favorables: lechuga, rábano, guisante, tomate, cebolla

    Recolecciones:

    Es una de las tareas más agradables y gratificantes del horticultor, y en ella ve recompensados sus esfuerzos y paciencia. A continuación describimos en una tabla las recolecciones más habituales del horticultor

    RECOLECCIONES

    CADA DÍA

    CADA 3 Ó 4 DÍAS

    DE 7 A 10 DÍAS

    Calabacín

    Espárragos

    Fresas

    Acelgas

    Albahaca

    Berenjenas

    Berros

    Borrajas

    Brócolis

    Espinacas

    Guisantes

    Habas

    Judías verdes

    Lechugas

    Mejorana

    Melisa

    Melones

    Menta

    Orégano

    Pepinos

    Pimientos

    Rabanitos

    Salvia

    Sandía

    Tomate

    Achicoria

    Ajedrea

    Ajos tiernos

    Alcachofas

    Alubias

    Apio

    Canónigos

    Cardos

    Cebollas tiernas

    Coles de Bruselas

    Coles chinas

    Coliflores

    Colirrábanos

    Dientes de león

    Endibias

    Escarolas

    Estragón

    Hinojo

    Maíz

    Nabos

    Perejil

    Puerros

    Rábanos

    Remolacha roja

    Repollo

    Romero

    Tupinambos

    Zanahorias

    DE TEMPORADA

    Ajos

    Cebollas

    Lentejas

    Boniatos

    Garbanzos

    Patatas

    Calabazas

    Judías secas

    CONSERVACIÓN


    Curso de Horticultura Parte1

    Curso de horticultura de biodiversidad

    Fecha que se impartirá dicho curso: sábado 31 de julio y 1 de agosto del 2004
    Lugar: EcoSalvia, Pirineos catalanes a 30 Km de La Seu d’Urgell
    Más información del curso

    Programa de materias

    1. Presentación personal y del curso

    2. Comienzos

    3. La tierra y la autosuficiencia

    4. Semillas, esquejes, planteles, bulbos

    5. Agua, riegos

    6. Exposiciones, caballones, tipos de cultivos según riego y especies

    7. Influencia lunar, insectos y aliados

    8. Rotaciones y asociaciones

    9. Recolecciones

    10. Conservación

    11. Cultivos de plantas medicinales

    12. Cavar, aporcar

    13. Abono compost

    14. Fitosanitarios

    Comienzos

    Se cree que bastan 100 metros cuadrados de tierra por persona para tener un huerto que supla nuestras necesidades alimenticias. Claro está que esto es relativo como iremos viendo ya que hay algunas especies que requieren de más espacio como son las plantas rastreras (sandías, melones, calabazas…) No obstante si usted dispone de menos terreno no se preocupe y anímese a empezar porque muchas serán las satisfacciones que recibirá. A la hora de plantearse el cultivo de un huerto tenemos que tener en cuenta:

    1: La tierra que vamos a cultivar

    2: Los abonos que vamos a utilizar y de los cuales trataremos con detalle más adelante

    3: Las semillas o planteles

    4: La estación de siembra adecuada para cada cultivo

    5: Los fitosanitarios que vamos a utilizar como prevención para combatir y evitar plagas y enfermedades

    6: El agua de riego que utilizaremos tanto de calidad como cantidad disponible

    7: El clima de la región

    8: Las herramientas y maquinaria disponible para las labores de la tierra

    9: El compost

    10: Conexión con la tierra, fe y amor por ella, sin eso es mejor que te olvides de todo lo demás y sigas comprando en los supermercados las verduras brillantes y coloridas que nos llegan fruto de las grandes empresas ambiciosas que solo miran la rentabilidad de sus bolsillos y sacrifican la calidad y la salud de los demás.

    ¿Estás dispuesto a comenzar? Bien. Es probable que tengas un pedazo de tierra, un terreno que nunca se ha cultivado o un simple jardín al que le sobra algunos metros cuadrados. Empecemos por ahí y vayamos paso a paso.

    Lo primero es aprovechar todo lo que ves delante tuyo en la tierra, hierbas, piedras, maderas, etc… No tires nada, selecciónalo y busca un lugar donde guardarlo, luego comprenderás su utilidad. Hay que reciclar y la tierra nos enseña mucho sobre esto. Puedes aprovechar de paso para decidir un rincón o cerca de un muro donde vas a tirar todo los orgánico: este lugar lo llamaremos compostaje y más adelante daremos amplios detalles sobre él. Amontona la hierba que saques en un lugar que no moleste. Es obvio que este primer trabajo parece penoso, pero debemos estar dispuestos a conectar con la tierra haciendo estas tareas. Si la hierba es muy alta no podremos pasar el motocultor ya que se enredarán las hierbas, pero sí podremos arar, es decir enterrar estas hierbas con aradas que voltean la tierra dejando las hierbas casi enterradas del todo, en cuyo caso el proceso para empezar a cultivar requiere más tiempo ya que las hierbas, que tan beneficiosas son aportando muchos de los nutrientes a la tierra, deben de descomponerse antes de poder preparar la tierra y empezar a sembrar. Si lo que deseas es empezar pronto entonces te recomiendo este otro sistema en caso de que la tierra que vas a cultivar tenga mucha hierba y alta (más de medio metro). El sistema es el siguiente

    1. Determina la zona de cultivo que vas a utilizar y preparar

    2. Con una azada ancha rasura la tierra de manera que salgan las hierbas altas

    3. Separa poco a poco estas hierbas y amontónalas en un lugar que no molesten para usarlas en otras aplicaciones que mencionaré

    4. Una vez limpio el terreno de hierbas echa una ojeada a primera vista y retira con una carretilla o capazo las piedras de tamaño mediano y grandes, amontonándolas en un lugar que no molesten. Estas piedras también nos serán útiles como veremos

    5. Si en el terreno hay maderas, ramas, troncos, retíralos y almacénalos en algún lugar o úsalos para la chimenea

    6. Si dentro de este marco creado de terreno hay algún frutal o arbusto o planta perenne como rosales o geranios, etc, pódelos y no deje ramas bajas o que estorben. No se preocupe si es o no el tiempo de poda adecuado

    7. Ya tenemos el terreno preparado. Míralo bien desde todos los ángulos, observa su forma, sus rincones. Imagina cómo te va a quedar con las verduras, plantas medicinales, flores, etc Piensa que vas a jugar, que vas a divertirte siendo creativo con la tierra y de esa manera no será una carga para ti esta labor.

    8. Ahora es momento de abonar y para ello utilizaremos cualquiera de estos
    - Estiércol de animal (si es de gallina o palomo usar en pocas cantidades)
    - Compost ya fermentado
    - Lombricia
    - Substrato natural (Se comercializa en sacos de 80 litro y más pequeños pero sale mucho más caro que el estiércol)
    Esparciremos el abono uniformemente por todo el campo pero aquí he de hacer un inciso por experiencia y deciros que es preferible trabajar por zonas que hacerlo de golpe. Los trabajos de golpe, por ejemplo 100 metros cuadrados son más pesados. Es preferible delimitar una zona pequeña, abonarla y trabajarla. Os lo explico con un ejemplo práctico: supongamos que queremos empezar sembrando un trozo de lechugas. Delimitamos una zona para unas 20 lechugas ya que las lechugas sabemos que espigan y se vuelven amargas y por lo tanto es preferible sembrarlas escalonadamente cada 15 días por ejemplo si queremos tener siempre una lechuga en la mesa. He aquí el primer grabado de cómo podría ser trazado el huerto:

    Nota: estos grabados solo están disponibles para los que realizan el curso

    Detallamos pues el trozo que hemos delimitado para las lechugas el cual habremos abonado y removido la tierra con el fin de ablandar y mezclar bien separando las piedras que surgieran de nuevo. Esta tarea puede ser realizada con motocultor o bien a mano con ganchos, azadas y rastrillos.

    Observa que este ejemplo es de 20 lechugas sembradas en dos hileras de 10 cada una. La distancia entre cada lechuga es de un palmo aproximadamente y de un palmo y medio entre filas.

    Nota: estos grabados solo están disponibles para los que realizan el curso

    Es importante predeterminar como vamos a regar ya que según el tipo de riego sembraremos de una u otra manera. Si el riego es con manguera podemos sembrar en superficie plana con un borde de casi un palmo de altura en su contorno exterior para que retenga el agua, y si el riego es por inundación entonces lo haremos con el sistema de caballones, un sistema que requiere demasiada agua. Todos estos detalles deberán consultarse en la sección de agua y riegos que más adelante trataremos muy a fondo.

    ¿De donde sacamos las lechugas? Pues yo personalmente me hago los planteles, cuyo proceso explicaremos más adelante, pero también podéis comprar los planteles aunque muchos invernaderos los hacen con abonos químicos por lo que la elección dependerá de vosotros. Sirva para ahora esta explicación rápida de su proceso: buscamos semillas de la variedad de semilla que queremos sembrar. Hay dos maneras prácticas: una es en bandeja con orificios donde insertaremos el substrato y luego una semilla por cada agujero y otra es directamente en lo que denomino una “parada, es decir una extensión plana de tierra fértil con compost en la que esparciremos las semillas (no muy juntas) a voleo de manera que queden no muy enterradas. Los dos procesos sirven si bien el de la bandeja facilita que el trasplante se haga con tierra y todo mientras que el de la “parada” se arrancan de raíz y los primeros días da la sensación de que están muertas. No te preocupes, en dos o tres días verás como cambian su aspecto.

    Seguramente te preguntarás porqué dejo pasillos o el porqué de estas formas y dibujos.. No es ninguna teoría, es lo que muchos años de práctica me ha enseñado. El verdadero curso práctico, la verdadera enseñanza no te la dará este libro ni ningún gurú o maestro iluminado, te la dará el contacto personal con la tierra, y para ello tendrás que embarrarte las manos, ver como las gotas de tu sudor caen sobre la tierra, sentir la conexión de todo tu ser con la tierra que te alimenta y sana tus dolencias. Volviendo a las formas y dibujos os diré que a la hora de recoger los frutos, hortalizas, verduras, frutas, etc, necesitareis pasar con vuestro cesto, así como cuando queráis cavar las hierbas o regar, así que acordaros antes de sembrar de esto porque luego será tarde. En un huerto es muy importante las distancias porque al principio la visión es muy engañosa, pero cuando todo crece se convierte en una selva infranqueable y molesta muchas veces incluso para las propias plantas sembradas las cuales deben de competir por el espacio y la luz. Os lo digo por propia experiencia, tomad nota y os ahorrareis problemas. Os pongo un ejemplo de huerto vivo de los muchos que he realizado.

    Nota: estos grabados solo están disponibles para los que realizan el curso

    No os preocupéis muchos de la geometría, lo importante es que sea práctico. Una gran ventaja de estos procedimientos es que el hortelano pueda acceder fácilmente sin pisar lo cultivado y sin tener que hacer malabarismos para llegar a la recolección o simplemente para cavar o remover las tierra. No os sintáis nunca inútiles si al principio no os sale del todo bien. Observad bien vuestro huerto, mimadlo, trasmitir vuestra energía, las ideas os vendrán solas. No tengas prisa, las prisas nunca han sido buenas en la huerta, las empresas que cultivan con herbicidas, pesticidas y abonos químicos tienen prisa para obtener beneficios y no les importa para nada la salud de los demás, simplemente se ponen al límite de la ley en cuanto a las cantidades de venenos que pueden utilizar y solo miran por sus intereses, no tienen conexión con la tierra, hasta tal punto que ya existen cultivos de hortalizas en invernaderos o mejor dicho yo llamaría en laboratorios químicos, en los cuales las plantas no se nutren de la tierra si no que están sus raíces sumergidas en líquidos químicos que las obligan a producir de una manera rápida y artificial los frutos.

    Volvamos pues a nuestro huerto que hay mucho por hacer. A estas altura ya tenemos nuestra zona del huerto delimitada y un primer trozo arado y mezclado con abono orgánico cultiva con 20 lechugas. Es un buen inicio. Si es primavera las lechugas tardarán en poder ser consumidas y llegar a tu mesa unos 20 días. Algo que es genial es que cuando vayas a consumir la lechuga no la arranques entera. LA mejor conservación es la propia tierra, así que yo lo que hago es arrancar hojas según voy consumiendo. Respecto al tema de atarlas para que sean más blancas por dentro lo dejo a gusto de cada uno ya que más blancas si serán más tiernas pero con menos vitamina D por ejemplo ya que la acción del sol es fundamental en muchas verduras y hortalizas como veremos. De la lechuga podemos aprender muchas cosas. Por ejemplo de su fama de la que goza como anafrodisíaca ya que es apta consumida cruda para facilitar el sueño y el reposo, y la verdad es que contra más amargas más efectos tiene en ese sentido.

    Seguramente te estarás preguntado acerca del sistema de riego pero ese es un apartado muy importante que trataremos más adelante en profundidad

    La tierra y la autosuficiencia: el sistema nos enseña a estudiar una carrera o un oficio para poder trabajar y ganarnos la vida pero no nos enseña como podemos ser autosuficientes con la tierra, cómo cultivar, cosechar, almacenar, etc. Es obvio que al sistema si hay algo que no le interesa en absoluto es crear personas capaces de ser autosuficientes en ciertas áreas como la alimentación o otros artículos de consumo. El hombre, alejado de la naturaleza, progresivamente pierde su salud y al perder la conexión con la Madre Tierra se atrofia internamente y se apaga. Una persona puede tener una gran carrera como arquitecto por ejemplo, y sentirse una persona inútil cuando comprueba que no es capaz de saber sembrar una patata o una lechuga. La tierra es vida, vivifica el espíritu y te da la energía necesaria para sentirte seguro de tu trabajo. La tierra equivale a autosuficiencia, sin tierra el hombre depende de comercios, de tiendas, de camiones que les suministren cada día toneladas de alimentos manufacturados y manipulados, y a esto añadimos la gran proliferación en nuestra sociedad de consumo de alimentos en lata, congelados y precocinados por falta de tiempo o comodidad. Es obvio que el sueño de muchas personas es disponer de un pedazo de tierra donde poder cultivar su propio huerto. Es hoy en día la mayor inversión que conozco y la mayor rentabilidad: tener algo de tierra, agua y unas semillas hace verdaderos milagros. Nos proporcionará verduras, frutas, plantas aromáticas para infusiones y para condimentar las comidas, flores, etc. Todos conocemos probablemente bien el gasto mensual que tenemos en muchísimos alimentos y una huerta nos reduciría bastante estos gastos. La autosuficiencia empieza a funcionar y además la calidad de vida pues los alimentos que consumiremos serán mucho más sanos que los que adquiríamos en los supermercados.

    ¿Cuánta tierra necesito? En principio dependerá de los cultivos que deseemos realizar. Si nuestra idea es sembrar patatas, tomates, lechugas, pimientos, berenjenas y otras verduras bastarán 100 metros cuadrados de tierra por persona para tener un huerto que supla nuestras necesidades alimenticias. Claro está, que esto es relativo como iremos viendo, ya que hay algunas especies que requieren de más espacio, como son las plantas rastreras (sandías, melones, calabazas…) No obstante, si dispones de menos terreno no te preocupes y anímate a empezar, porque muchas serán las satisfacciones que recibirás.

    ¿Qué tipo de tierra necesito? La tierra no siempre es de buena calidad. Muchas veces está mezclada con piedras, es demasiado arcillosa o dura, ácida o con demasiado cal, etc. Pero no importa como encuentres la tierra ya que con tu ayuda la convertirás en tierra fértil y rica en nutrientes. Muchas personas ignoran por ejemplo el gran beneficio que aportan las ortigas en un huerto. Una buena idea es tomar una muestra (cogiendo un poco de varios sitios) y llevarla a analizar ya que nos facilitarán el resultado de su composición y sabremos las carencias y los excesos de la tierra que vamos a tratar.

    Las plantas para prosperar necesitan un buen aporte de carbono, hidrógeno y oxígeno entre otros elementos como son los nutrientes principales: el nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) así como calcio, magnesio, cobre, zinc, boro y molibdeno.
    Una tierra rica en nutrientes puede sin embargo tener el problema de la dificultad en absorberlos si el pH no es el correcto. La escala del pH muestra el grado de acidez o alcalinidad del suelo, es decir, si es poco o demasiado calizo. El contenido de cal puede influir en los restantes elementos del suelo, por lo que conviene que sea el adecuado. En algunas tiendas de jardinería se pueden comprar sencillos medidores de alcalinidad del suelo. El punto neutro en la escala del pH es 7, por lo que los suelos con un pH inferior son demasiados ácidos, es decir, poco calizos, y si el pH es mayor de 7 entonces serán demasiado alcalinos o muy calizos. Una tierra fértil es débilmente ácida y con un pH aproximado de 6,6. Para corregir un suelo ácido se añade cal y si es un suelo con exceso de cal entonces añada compost. Una forma casera de medir la alcalinidad del suelo es echando un puñado de tierra en una jarra con vinagre. Si el vinagre burbujea el suelo es demasiado calizo, y si no hay burbujas habrá que abonar el suelo con unos 100 g de cal por metro cuadrado.
    Una tierra fértil posee materia orgánica y elementos minerales. La materia orgánica está compuesta por los restos de descomposición de la vida vegetal y animal transformada por organismos vivos como las bacterias, hongos, insectos y gusanos. Los minerales son el resultado de la descomposición de las rocas subyacentes que se disuelven en el agua del suelo.
    No obstante no debemos alarmarnos ante la carencia de minerales o materia orgánica ya que más adelante explicaremos como enriquecer la tierra.

    Entre las plantas que toleran la acidez destacan la árnica, lobelia, digitalis, brezo, madreselva, rododendros, acedera y el tomillo

    La plantas que toleran la alcalinidad son entre otras la hierba gatera, el aciano, primavera, lavanda, lirio de los valles, acónito, salvia, sello de Salomón y milenrama.

    Semillas, esquejes, planteles, bulbos: es el símbolo del milagro de la vida: una semilla, capaz de darnos desde kilos de tomates a un árbol de más de 20 metros de altura y todo gracias a la tierra. Un buen horticultor debe contemplar la posibilidad de ser autosuficiente con las semillas pues con ello conseguirá una mejor calidad y la preservación de determinadas especies. Las grandes multinacionales inventaron las semillas híbridas y transgénicas con el propósito firme de sentenciar a los agricultores a depender cada año de ellos. Guardar las semillas nos ahorrará dinero y nos dará calidad de especies que además se habrán formado en el propio suelo y lugar. Para guardar semillas hay que tener en cuenta algunos consejos:
    - Hay que dejar que la planta se seque bien antes de arrancarla
    - Recolectarlas siempre a media mañana en día soleado y seco y nunca en días húmedos. Si no hay más remedio porque los días húmedos son seguidos entonces es recomendable arrancar la planta entera y colgarla en un cobertizo aireado hasta que acaben de secar bien.
    - Las semillas de frutas y verduras pulposas se guardan separando la pulpa primero y dejándola secar bien esparcidas sobre un papel de periódico en un lugar fresco y aireado
    - Las semillas, una vez secas, se guardan muy bien en frasquitos oscuros y herméticos. No te olvides de etiquetarlas con fecha.
    - La caducidad de las semillas varían entre dos o más años dependiendo de la variedad.

    En un huerto podemos sembrar de semilla directa las siguientes variedades: zanahorias, rabanitos, remolachas, nabos, acelgas, espinacas, acederas, habas, guisantes, etc. Estas variedades se siembran a voleo o en líneas. Sin embargo algunas de estas variedades pueden sembrarse también mediante la siembra de plantel.
    Bulbos y tubérculos: No siempre se siembra con semillas, también se hace con bulbos o tubérculos como son los cultivos de patata, boniato, ajos, flores como los gladiolos o los ranúnculos, etc. Este tipo de cultivo se realiza por lo general enterrando los bulbos o tubérculos a cierta profundidad dependiendo de la variedad y a determinada distancia. De estos detalles trataremos más adelante.
    Planteles: La siembra de plantel requiere primero de una preparación bien sea en cajones, en suelo acondicionado o en bandejas para tal fin. Para realizar la siembra de planteles es importante que la tierra sea del tipo substrato esterilizado ya que ello nos permite que sólo germinen las semillas que pongamos, además de garantizar un buen alimento y nutrientes para el desarrollo de las plantas. Los planteles nos permiten preparar el terreno y acondicionarlo para cuando efectuemos el trasplante en el momento en que los planteles tengan el tamaño adecuado. Como hemos indicado anteriormente hay semillas que se siembran directamente y las que se siembran realizando el plantel primero suelen ser: tomates, berenjenas, pimientos de toda clase, lechugas, acelgas, melones, calabacines, sandías, cebollas, puerros. Los planteles deben cuidarse vigilando el riego y no deben de estar expuestos a pleno sol especialmente antes de germinar. Un buen horticultor autosuficiente tendrá siempre presente el autoabastecerse de semillas propias para realizar sus propios planteles.

    Agua, riegos: El agua es vida y el mejor ejemplo lo tenemos en la huerta. Un desierto apenas tiene vida vegetal y animal por carecer de agua, pero sabido es el milagro que ha producido en alguno desiertos el llevar el agua, por ejemplo en Israel. Cuando se organiza un huerto es importante planificar el sistema de riego. El agua es vida. Sin agua no hay vida, ni posibilidades de practicar la agricultura. Unas veces procedente de ríos, otras de pozos, o directamente del cielo, o incluso de la humedad de la noche, pero lo cierto es que siempre está presente en todo lo relacionado con las plantas. Se dice que es un bien de la humanidad, pero lo cierto es que cada día se especula más con el agua, creando pantanos y desviando cursos naturales del norte hasta el sur en nombre de la ciencia y el progreso. Pero lo que más nos importa en este apartado, es conocer la importancia y la calidad del agua para regar nuestra huerta y las formas de canalizarla.

    Pozos: Suelen ser aguas subterráneas con alto contenido en cal. Muchos de estos pozos están por debajo de los 100 metros de profundidad, y su extracción es costosa, llevándose a cabo por medio de potentes bombas eléctricas o de gasoil y de instalaciones de grandes mangueras hasta la zona destinada al riego.

    Depósitos artificiales: Se construyen con cemento y hormigón en sitios elevados, a fin de obtener la presión necesaria para regar los campos. Si la fuente de agua está más elevada, es mucho más fácil llenar estos depósitos, pero si está por debajo del nivel del depósito, entonces no habrá más remedio que bombearla, y nos será más costoso a la larga. Otros depósitos que varían entre los 100 y los 10.000 litros se fabrican con fibra y se montan también en lugares altos, de manera que podamos tener la presión necesaria para el riego de la huerta. Es importante que estos depósitos se monten sobre bases estables y niveladas, bien limpias, o de lo contrario podrían sufrir roturas al ser llenados de agua, con el consiguiente peso sobre la base.

    Ríos: Para nosotros es la mejor forma de regar los huertos. No se necesitan bombas de agua en la mayoría de los casos, pues se puede tomar desde más arriba de la huerta (si pasa el río cerca) y con el mismo desnivel podemos tener la presión necesaria para regar. Nosotros utilizamos este sistema, y para ello hicimos una arqueta al lado del río, de manera que el agua entrara a través de un filtro y saliese por una manguera que llevamos hasta varias tomas por la huerta, con sus correspondientes grifos y mangueras flexibles. Los tan solo 15 metros de desnivel, nos da la suficiente presión para regar incluso con un aspersor.

    Las aguas destinadas al riego deben ser puras, ya que un agua contaminada o con exceso de sal por ejemplo, dañará las plantas considerablemente, en detrimento de nuestra producción. Un agua con cloro no será de buen agrado para muchas plantas, especialmente de horticultura.

    Riego por inundación: es el clásico riego que inunda los surcos o caballones y que suele venir a través de canales creados expresamente. Para este tipo de riego hay que disponer de abundante agua, ya que se malgasta mucha. Es ideal para el riego de arrozales, tomates, pimientos, berenjenas, judías, lechugas, boniatos, etc..

    Riego por goteo: Es un buen sistema si se dispone de pocos recursos de agua y de poco tiempo de dedicación para la huerta, aunque no es nada aconsejable tener una huerta a la que no podemos dedicar tiempo, pues a la larga es poco gratificante dejarla en manos de máquinas y temporizadores de riego. Sin embargo, es un buen sistema para aquellos que se dedican de lleno y tienen poca agua.

    Riego por aspersión: Este tipo de riego se basa en unos aparatos que disparan el agua a presión hacia arriba, dando vueltas continuamente y regando un radio que dependerá de la presión del agua. Es apto para cultivos de maíz, patatas, cebollas, guisantes, habas, pero nefasto para cultivos de tomates, pimientos, berenjenas, judías, calabacines y otras hortalizas.

    Riego por mangueras: Este método de riego es muy sencillo, y tan sólo requiere una buena instalación con mangueras enterradas rígidas, unas cuantas tomas de agua o grifos con mangueras flexibles. Permite regar la huerta a nuestro gusto, pudiendo poner el agua en el lugar que deseemos. Es conveniente que la manguera llegue sin problemas a todos los lugares de la huerta.

    Acolchado: Para los que queráis experimentar algo rentable y de grandes resultados para mantener la humedad en la huerta, probad este sistema. Consiste en cubrir la base de las plantas con paja o hierbas secas, de tal manera que las regadas que efectuemos durarán mucho más que si la tierra está expuesta al sol. Nosotros en EcoSalvia, aunque no tenemos necesidad de agua


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