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    Existen diferentes métodos para la conservación de los productos que obtenemos de la huerta:

    Sobre el terreno

    Aquellas hortalizas capaces de resistir las heladas sin protección (colinabos, coles de invierno, espinacas, puerros, chirivías…), pueden conservarse mediante este método. También los nabos y zanahorias, aunque más sensibles al frío, pueden conservarse sobre el terreno si les cortamos las hojas y los protegemos con una buena cubierta de paja o de hojas muertas.

    En zanjas

    Se emplea preferentemente para la conservación de hortalizas de hoja, como la achicoria rizada, las escarolas de otoño…, permitiendo que las consumamos hasta los meses de diciembre o enero. Para llevarlo a cabo, es preciso arrancarlas con su cepellón antes de las heladas, colocándolas unas al lado de otras, sin que queden demasiado apretadas, en zanjas de una profundidad aproximada de 40 ó 45 cm, protegiéndolo todo del frío con unas esteras de paja o bien con ramas cubiertas de paja.

    Para las coles podemos utilizar otra modalidad de zanjas. La profundidad de estas será de unos 20 cm, por otros 20 de anchura, con orientación Este-Oeste. Los cogollos se situarán mirando en dirección Norte, recubriendo los tallos y las raíces con la tierra que hemos sacado al cavar. A continuación se recubrirá todo con paja.

    En silos

    Puede utilizarse este método para la conservación de la mayor parte de las hortalizas de raíz, mezclándose en el mismo silo todas las hortalizas que deseemos guardar. Cuando la tierra es sana y con un buen drenaje, los silos se construirán semienterrados, pero si la tierra es demasiado húmeda, será preciso hacerlos en superficie, elevando el fondo o bien rodeándolo de zanjas de drenaje. El fondo se recubre de paja, cañas… y una vez apiladas las hortalizas, se recubren con una capa de paja, cubriendo ésta a su vez con tierra. En el caso de raíces con tendencia a arrugarse, como la aguaturma, la base se realiza con haces de leña, colocando sobre ella una primera capa de tubérculos, distanciados 15-20 cm del borde, y tapándolos con una capa de 5 cm de tierra franca, continuando la serie de capas hasta terminar. De trecho en trecho, y en contacto con los haces del fondo, se apoyan en el montón haces de ramas, con el fin de permitir una aireación adecuada. Por último se cubre todo con tierra.

    En sótano

    Lo ideal sería disponer de un sótano excavado, pero en su defecto será suficiente con que sea suficientemente fresco. Es un buen lugar para la conservación de patatas en invierno, así como algunas hortalizas de hoja, tipo acelga, col morada o escarola, las cuales guardadas con su cepellón, aguantan en buen estado durante varias semanas. En lo que se refiere a las hortalizas de raíz, lo recomendable es colocar las raíces alternando capas de arena seca muy fina, y cortando las hojas a nivel del cuello para impedir su rebrote. De esta forma podrán conservarse durante varias semanas.

    En desván o granero

    Son los lugares más adecuados para guardar las hortalizas de bulbo como el ajo, la cebolla, las calabazas o las plantas aromáticas, puesto que para ello no se precisa más que un lugar seco y resguardado de las heladas.

    Fermentación láctica

    Es el método utilizado para la elaboración del choucroute o col fermentada. Se trata de una fermentación anaerobia controlada que permite el desarrollo de bacterias lácticas, las cuales fabrican el ácido láctico a partir de los azúcares que contienen los alimentos, acidificando el medio y asegurando una perfecta conservación. Tiene la ventaja de que las hortalizas se vuelven más digeribles con este método, además de más ricas en vitamina C. De este modo, podemos conservar, además de col, nabo, cebolla, zanahoria, remolacha…

    Secado

    Eliminando la humedad de los alimentos, podemos detener el desarrollo de los organismos que los estropean, puesto que éstos tan sólo pueden vivir con unos niveles de agua mínimos. Durante este proceso, las frutas llegan a perder el 80% de su contenido de agua, mientras que en el caso de las verduras, el porcentaje asciende hasta el 90%. Esto permite conservar alimentos entre 6 meses y 2 años, dependiendo de la temperatura a la que los almacenemos (a menor temperatura, mayor tiempo de conservación). Tanto las frutas como las verduras, deberán estar en perfecto estado para someterse a este proceso. Si las frutas están demasiado maduras es mejor dejarlas para otros usos. En el caso de las plantas medicinales y aromáticas, lo aconsejable es recolectarlas cuando su contenido en aceites esenciales es mayor, es decir, por regla general, antes de florecer, cuando empiezan a producir semillas. El mejor momento del día para la recolección es junto antes de que el sol empiece a cerrarlas, pero una vez el rocío se haya evaporado, cortándolas a 15-20 cm de la base.

    Existen diferentes métodos para el secado, desde el simple secado al aire, hasta el uso de deshidratadores eléctricos o solares, pasando por el empleo del horno o el microondas.

    1. Congelación

    Gracias a las bajas temperaturas, podemos detener temporalmente el crecimiento de los microorganismos que estropean nuestros alimentos, pudiendo disponer de ellos fuera de temporada. Si se realiza de forma correcta, la textura, el color y el sabor se conservan estupendamente, y lo que es más importante aún, las propiedades nutritivas.

    2. Conservas

    Aparte de la posibilidad de elaborar deliciosas confituras, mermeladas, jaleas, chutneys, etc, también podemos realizar conservas de frutas y hortalizas al natural. En el caso de las hortalizas, una vez lavadas las escaldamos con agua hirviendo (siempre en poca cantidad, a fin de no interrumpir el hervor). A continuación las sumergimos en agua muy fría para detener la cocción y evitar las temperaturas intermedias que favorecen el desarrollo microbiano. Por último añadimos una salmuera (mezcla de agua y sal en una proporción máxima de un litro de agua por 250 g de sal), las envasamos y las esterilizamos.

    En el caso de las frutas, habrá que quitarles rabos, pepitas, piel… dejando sólo lo que sea carne. Colocamos una capa de frutas en un tarro de boca ancha, y la cubrimos de azúcar, continuando las capas hasta llenar el tarro. La fruta debe quedar bien compactada antes de cerrar. Para evitar la pérdida de color de las frutas, es aconsejable rociarlas con limón. Para finalizar el proceso, será preciso esterilizar los botes en agua hirviendo.

    Cultivo de plantas medicinales

    Todo horticultor debería contemplar la posibilidad de combinar las hortalizas con las plantas medicinales en la huerta pues este tipo de biodiversidad enriquecerá la huerta con aromas y fragancias, protegerá las plantas de muchas enfermedades y nos aportará plantas condimentarias para la cocina. Algunas de las plantas condimentarias útiles en la cocina y en infusiones que podemos cultivar conjuntamente en la huerta son el orégano, tomillo, salvia, menta, melisa, caléndula, laurel, valeriana, perejil, coriandro, etc. Lo más importante a tener en cuenta es la ubicación de estas plantas medicinales y condimentarias ya que unas necesitan agua como la menta, melisa, perejil y otras apenas hay que regarlas como la salvia, el tomillo, orégano… En la sección fitosanitarios trataremos muchas de las aplicaciones de estas plantas en la huerta a nivel fitosanitario.

    Cavar, aporcar

    Las malas hierbas no existen, prefiero llamarlas hierbas competentes. Si bien la permacultura es otra técnica de cultivo que no cava estas hierbas, personalmente me guío por la experiencia de que una buena cavada vale más que cien regadas. Remover la tierra oxigena las plantas, airea la tierra y deja los nutrientes sólo para las plantas que cavamos.

    Hay cultivos que requieren de tan solo una cavada como por ejemplo la patata, el maíz, y otros como el tomate, el pimiento o la berenjena que precisan de dos o tres cavadas

    Abono, compost:

    La palabra compost es un término de origen anglosajón. Trata ni más ni menos, que de la descomposición de materia orgánica en un equilibrio adecuado. Para ello será preciso tener en cuenta dos puntos fundamentales:

    La cantidad de nitrógeno y celulosa (carbono) que contiene la materia orgánica.

    La humedad de la materia orgánica y del montón en su conjunto. Un compost con exceso de humedad que retenga el agua, o bien un exceso de materia orgánica con mucha humedad, como puede ser el césped recién cortado, o restos de cosechas que no se han dejado marchitar con anterioridad, terminarán pudriéndose, y en consecuencia, dando lugar a fermentaciones anaerobias que resultarán negativas para las raíces de las plantas que pretendamos tratar con este compost. Igualmente perjudicial resultará la falta de humedad del compost, o un exceso de materiales secos tales como hojas secas, paja…, puesto que impedirá la adecuada proliferación de bacterias y microorganismos de vital importancia para la fermentación y descomposición del montón.

    Para la elaboración del compost podemos emplear:

    Ramas de las podas

    Flores y hierbas

    Ceniza

    Diarios y cartones, hilos y trapos

    Plumas, pelo, lana…

    Paja

    Restos orgánicos de la casa

    Césped

    Restos de cosechas

    Estiércoles de todo tipo

    Las hojas verdes resultan ricas en nitrógeno, mientras que la paja y los vegetales leñosos son ricos en carbono. También podemos añadir polvo de rocas, para corregir posibles carencias de la tierra: fosfatos naturales, sulfato de hierro… Las cenizas resultan ricas en potasio, y el estiércol fresco proporciona el nitrógeno necesario para la vida bacteriana, además de aportar bacterias que permiten acelerar la fermentación.

    Según su grado de descomposición, podemos hablar de tres tipos de compost:

    Poco descompuesto o fresco. Es aquél que ha sufrido una fermentación de pocas semanas. Se utiliza fundamentalmente para el abonado de fondo.

    Descompuesto. Con una fermentación entre dos y cuatro meses. Al ser de rápida absorción, puede aplicarse en la fase productiva del cultivo.

    Muy descompuesto o maduro, también conocido como mantillo. La descomposición ha durado de uno a dos años. Tiene varias utilidades, como la de cubrir sembrados, preparación de semilleros y abono de parcelas donde vayan a plantarse zanahorias, judías u otras plantas sensibles a la materia orgánica fresca.

    En huertos de pequeñas dimensiones y cultivos intensivos de hortalizas muy variadas, es recomendable utilizar compost en diferentes fases de descomposición.

    Existen dos formas de realizar el compostaje:

    En montón. Tiene la ventaja de que permite ir controlando todas las fases, con lo cual podremos obtener un compost con las características más acordes al uso que pretendamos darle. En cultivos biodinámicos, permite conseguir una estimulación energética que mejora el resultado final, gracias a la inoculación en el montón, de preparados hechos a bases de plantas medicinales.

    En superficie. La materia orgánica se esparce directamente en el mismo lugar donde crecen las plantas, con la ventaja de que supone mucho menos trabajo y además, al cubrir el suelo, lo protegemos de la radiación solar. Debido a la lenta y progresiva descomposición en este método, resulta muy apropiado para plantaciones de árboles frutales y cultivos plurianuales. También resulta apropiado para el cultivo de cereales y en los bancales de hortalizas, en los cuales se puede realizar una cobertura permanente con paja, restos orgánicos, hojas, estiércol y cualquier otra materia orgánica.

    En lo que se refiere a la ubicación del montón de compost, deberemos tener en cuenta algunos puntos:

    Conviene que sea un lugar sombreado y a resguardo de los vientos dominantes.

    Que haya cerca una toma de agua para cuando sea preciso humedecerlo.

    Que no esté muy lejos del lugar donde vamos a usarlo.

    Que dispongamos de espacio suficiente para el volteado, cargado de carretillas…

    Que esté a una distancia prudencial de la casa, puesto que aunque un compost correctamente elaborado no tiene porque oler mal en ninguna de sus fases, conviene no correr riesgos.

    El paso de la materia fresca a compost se conoce con el nombre de fermentación o maduración que, en cualquier caso, habrá de producirse siempre en presencia de oxígeno, es decir, de forma aerobia. Es importante también, una correcta proporción carbono/nitrógeno, siendo lo más adecuado que exista unas 25 o 30 veces más carbono (celulosa) que nitrógeno.

    Otro punto importante es la homogeneidad de los componentes, y su correcta aireación, manteniendo siempre una humedad regular. La temperatura del montón no debe superar los 70º, y en caso de hacerlo, será preciso regarlo de forma abundante para frenar la fermentación. La falta de humedad también es causa de que la fermentación no se lleve a cabo.

    El tiempo de fermentación puede variar entre unas semanas y varios meses, dependiendo del método que hayamos utilizado, la relación carbono/nitrógeno y el grado de madurez necesario para su uso.

    Fitosanitarios:

    A la hora de tratar diversos problemas en nuestro huerto, jardín o macetas, como plagas o enfermedades diversas nos enfrentamos al reto de como combatirlas sin el uso de pesticidas y herbicidas químicos. Es en este área donde los fitosanitarios juegan un papel importante, tratando plagas y enfermedades con sustancias naturales provenientes en su mayoría del reino vegetal. Las graves implicaciones que tiene el uso excesivo e irracional de plaguicidas químicos para la productividad de la tierra. la salud humana, así como su alto costo económico, es ya una preocupación de importantes sectores nacionales e internacionales

    Podemos encontrar en las plantas medicinales muchas soluciones a plagas y otro tipo de problemas que afectan a nuestro huerto, ya sea a las plantas, hortalizas y vegetales o a los árboles. Debemos tomar conciencia de los recursos naturales que nos ofrece la propia naturaleza para solucionar este tipo de problemas y no echar mano de pesticidas, herbicidas y fungicidas que a la larga tan solo producen daños irreparables en el ecosistema. A continuación detallamos algunos de los remedios naturales que os pueden ser útiles para combatir plagas y ayudar notablemente a vuestro huerto, vuestros productos de horticultura o vuestros propios árboles frutales. La Naturaleza en su equilibrio es sabia. El hombre ambicioso es destructivo y sólo mira por sus intereses económicos cegado por la ambición y su ignorancia, envenenando con diversos químicos las tierras de cultivos y el ecosistema del planeta.

    Estimulante de la vegetación con cualidades curativas: usaremos la (ortiga urens o la ortiga dioica) las cuales gozan de una composición rica en nitrógeno y sales minerales. Estas plantas deben recogerse en el momento de la floración y secarse a la sombra aunque también pueden utilizarse frescas.

    Ingredientes 2 kilos de ortiga fresca, 400 gramos de ortiga seca y 20 litros de agua.

    Preparación: se ponen a macerar las plantas en el agua durante 5 días removiendo cada día de vez en cuando. Se cuela y el preparado se diluye en doble cantidad de agua.

    Aplicación: para estimular el crecimiento de las plantas, para prevenir el mildium, al principio de la brotación contra la clorosis de los frutales, contra la araña roja, etc…

    Cola de caballo para reforzar las plantas y contra el mildiu.

    Ingredientes: 1 kilo de cola de caballo por cada 10 litros de agua.

    Preparación: macerar la cola de caballo el los 10 litros de agua durante 24 horas. Posteriormente hervir esta misma solución con las plantas durante 20 minutos a fuego lento. Colar.

    Aplicación: diluirlo en la proporción de una parte de este preparado por 4 de agua. Pulverizar las hojas y tallos de la planta para proteger del mildium y también para reforzar las plantas.

    Ajo y cebolla contra los hongos (cendrada).

    Ingredientes: utilizaremos el ajo y la cebolla aunque personalmente prefiero el ajo y cebolla marina (urginea marítima) planta que antiguamente se sembraba alrededor de las higueras para protegerla de la hormigas, de las ratas y de la podredumbre de las raíces.

    Preparación: mezclaremos 1/2 Kg. de ajos y cebollas por cada 10 litros de agua. Es preferible machacar los ajos y las cebollas antes de proceder a la maceración. Dejaremos que macere durante 24 horas y después lo colaremos para posteriormente diluirlo en una proporción de un litro de preparado por 7 de agua. Este preparado también es útil contra la mosca de la zanahoria.

    Manzanilla para reforzar y estimular sus resistencia a las plagas y enfermedades.

    Ingredientes: 50 gramos de manzanilla y 10 litros de agua.

    Preparación: hacer una infusión y dejarla reposar 15 m. Colar y aplicar sin diluir sobre las plantas.

    Repelente de hormigas, piojos y polillas.

    Ingredientes: 300 g. de tanaceto ( tanacetum vulgare) y 10 litros de agua.

    Preparación: hacer una infusión con los elementos mencionados y dejar que repose durante 10 m. Colar. Aplicar sobre las plantas.

    Preparación para reforzar las plantas.

    Ingredientes: 400 g. de ortiga seca, 3 kilos de estiércol de oveja, 1/2 kg. de cola de caballo, de 2 a 4 kg. de ceniza..

    Preparación: todos estos ingredientes se mezclan. Se hierven 100 litros de agua y cuando está hervida el agua se echan los ingredientes y se deja reposar 20 minutos mínimo.

    Para hacer huir a los caracoles del huerto:

    Esparcir cada cierto tiempo según llueva o no, cenizas de la chimenea o de la quema de maderas.

    Para hacer huir a las hormigas:

    Sembrar menta alrededor y cebolla marina (urginea marítima)

    Para proteger a los frutales y hortalizas de plagas:

    Sembrar ajos y cebollas alrededor.

    Para que las rosas huelan más:

    Sembrar ajos alrededor de ellas. (No poner las rosas junto a los claveles)

    Contra el pulgón de las huertas:

    Rociar las plantas con agua macerada 12 horas en tabaco puro.

    Para alejar sapos y serpientes del lugar:

    Sembrar salvia y ajenjo alrededor de las plantas que se desea proteger.

    Fecha que se impartirá dicho curso: sábado 31 de julio y 1 de agosto del 2004
    Lugar: EcoSalvia, Pirineos catalanes a 30 Km de La Seu d’Urgell
    Más información del curso


    Curso de Horticultura Parte2

    nunca por el bendito río que atraviesa las tierras, practicamos el acolchado de paja en tomates, judías, pimientos, patatas incluso y otras muchas más hortalizas. El resultado: no tenemos necesidad, sobretodo en verano, de regar tan seguido.

    Exposiciones, caballones, tipos de cultivos según riego y especies

    Exposiciones: No todas las plantas requieren una misma exposición al sol, pero en lo referente a hortalizas por lo general sí que requieren un buena exposición solar. Pero hay otro factor importante y es la exposición cara al sur del caballón de tal manera que la planta quede protegida del norte. Algunas plantas requieren de más sol que otras como por ejemplo el tomate, pimiento, berenjena, judías, melones, sandías, calabacines, etc

    Con respecto a los caballones diremos que se trata de uno de los sistemas de riego más antiguos que se conocen en la horticultura y que en este curso trataremos de manera práctica en el propio huerto. Son plantas aptas para el cultivo en caballones, las patatas, boniatos, tomates, pimientos, berenjenas, judías, maíz, lechugas, etc

    Sin embargo otras plantas son preferibles cultivarlas en rellanos o terrazas planas como son los guisantes, habas, espinacas, fresas, ajos, cebollas, acelgas, etc. Entraremos en detalles a nivel práctico también en la huerta. Lo más importante a tener en cuenta es que los sistemas de cultivo dependerán siempre de la cantidad de agua y modo de riego que vayamos a utilizar.

    Influencia lunar, insectos y aliados: Nadie niega hoy en día la influencia de la luna en los océanos y el crecimiento de las plantas. Incluso afecta al estado de ánimo del ser humano. Dejando a un lado lo referente a las influencias esotéricas nos vamos a centrar en la influencia lunar en los cultivos y otras tareas del horticultor autosuficiente.
    La influencia de las lunas en los océanos (marea alta y baja), en la agricultura (podas de árboles, siembra, recolecciones, etc…) e incluso en el estado de ánimo de nosotros mismos, es hoy en día un fenómeno indiscutible. Lo que más nos interesa en este apartado es saber las lunas más convenientes en los cultivos de hortalizas, cereales y frutales así como en las podas y recolecciones de la huerta. En la agricultura ancestral, la observación del sol, la luna y otros astros eran prácticas habituales. Esta observación, junto con la experiencia, son el origen de la sabiduría popular trasmitida de generación en generación y que en la práctica actual se ha ido perdiendo. La agricultura biodinámica trata de recobrar esta antigua conexión existente entre las energías del cielo y de la tierra. Para ello podemos encontrar en el mercado calendarios lunares biodinámicos que nos orientarán sobre los mejores momentos para la realización de las diversas labores del huerto, dependiendo de las fases lunares, aspectos planetarios, etc.


    La luna y la horticultura

    Luna llena: Es el período más propicio para cosechar, sacar el estiércol de los corrales, voltear el compost, cortar caña, o sembrar plantas de fruto.

    Luna menguante: No sólo es el mejor momento para continuar las actividades iniciadas en luna llena, sino que también es el momento más propicio para sembrar raíces y tubérculos, tales como rábanos, remolachas o patatas.

    Luna nueva: No es una etapa muy propicia para actividades que no sean el desherbado de adventicias.

    Luna creciente: Es la responsable de la estimulación de las plantas de gran crecimiento vegetativo, abonos verdes, lechugas…, además de ser muy propicia para la fertilidad, por lo que resulta el mejor momento para sembrar todas las plantas que crecen en altura y dan frutos, como tomates, guisantes, judías… Como regla general, es recomendable realizar la siembra de todas las plantas en luna creciente, (preferentemente dos o tres días antes de luna llena) a excepción de aquellas que puedan subir a flor prematuramente, como es el caso de las lechugas, que deberán sembrarse en fase de luna menguante. En vísperas de cualquier solsticio, ya sea el de verano (21 ó 22 de junio) o el de invierno (21 ó 22 de diciembre), las especies que se planten van a resultar muy sensibles a la subida a flor.


    La influencia lunar en los frutales

    Toda operación que se realice en luna nueva o en cuarto creciente, producirá un mayor desarrollo vegetativo, dando lugar a un retraso en la producción de la fruta.

    Las labores que se realicen en luna llena o en cuarto menguante, favorecerán la producción frutal, favoreciendo un menor desarrollo vegetativo.

    En lo que se refiere a las podas, si el árbol es pequeño o nos interesa que se desarrolle vegetativamente, lo mejor es podarlo en luna nueva o en cuarto creciente. Si por el contrario lo que buscamos es un freno a su vigor, o bien una pronta entrada en producción, lo más recomendable es podarlo en luna llena o en cuarto menguante.

    La luna en los cultivos de cereales

    Si buscamos que el suelo quede fino, esponjoso y con una mayor capacidad de retención hídrica, deberá labrarse la parcela en luna llena o cuarto menguante, durante el mes de agosto.

    Referente a la siembra, en terrenos fértiles se hará en cuarto menguante a fin de favorecer la fructificación , evitando de esta forma que el cereal crezca demasiado. Si el terreno no es demasiado fértil, o no tiene posibilidades de riego, habrá que esparcir la semilla en cuarto creciente. De esta forma, se conseguirán plantas con tendencia al desarrollo vegetativo, evitando la fructificación excesiva.

    El resto de operaciones (escarda, siega, trilla, cosechado…) deberán realizarse a finales de la fase de cuarto menguante para conseguir que el grano esté en las mejores condiciones para su almacenamiento.

    La luna en los olivos

    Los esquejes de los nuevos olivos deberán plantarse en cuarto creciente, pero habrá que tener en cuenta que éstos habrán de obtenerse de árboles vigorosos y sanos en época de luna llena.

    Si se busca lograr una gran producción de olivas, habrá que realizar la poda en cuarto menguante.

    La cosecha se realizará en luna llena o cuarto menguante si se quiere conseguir mejor aceite de las aceitunas.

    La luna en la recolección de forrajes

    Si cosechamos en verde para alimento inmediato del ganado, lo mejor es cortarlo en luna llena, puesto que en esta fase las plantas están en su máximo poder nutritivo.

    El heno cosechado en luna llena o cuarto menguante, tendrá un color verde más intenso.

    La luna en la tala de árboles

    Si se quiere tener madera sana y resistente durante años, habrá que cortar los árboles de hoja caduca en luna llena o cuarto menguante.

    La leña para el fuego habrá que cortarla en cuarto creciente, puesto que es cuando está más seca.

    Los árboles de hoja perenne se aconseja talarlos en luna nueva o cuarto menguante.

    Las cañas hay que cortarlas en luna llena o cuarto menguante, para evitar que se rompan con facilidad y queden arrugados.

    La luna y el estiércol

    Siempre se removerá en luna llena o en cuarto menguante para conseguir que quede con una textura mantecosa, desmenuzado, húmedo e incluso con un olor agradable. Si se remueve en luna nueva o en cuarto creciente, conseguimos el efecto contrario.

    Rotaciones y asociaciones

    Rotaciones: Los distintos tipos de verduras requieren diferentes preparaciones de la tierra y procedimientos de cultivo. Cultivar las mismas verduras en el mismo trozo de tierra cada año, puede tener como resultado la potencial concentración de algunas plagas y enfermedades, razón principal para practicar la rotación de los cultivos en un huerto.

    Es muy útil determinar la agrupación de las cosechas de antemano; o sea, reunir las verduras en grupos con las mismas necesidades de protección, cultivo, estiércol, abono y cal. Los grupos son entonces trasladados secuencialmente por el cuadro de hortalizas, de forma que al cabo de varios años un trozo en particular haya albergado todas las cosechas. En teoría, es mejor dejar un intervalo de tiempo lo más largo posible hasta volver a cultivar una misma verdura en el mismo lugar.

    Las patatas se agrupan con las cosechas de raíz, aunque para las primeras es beneficioso el estercolado orgánico y para las ultimas no.
    Debería de dejarse una zona en extremo para cultivar las verduras perennes, como los espárragos y la col marina.

    El primer año, la unidad de cosechas de raíz y patatas no recibe estiércol o cal, pero sí cantidades moderadas de abono.
    La unidad de legumbres y cebollas recibe mucho estiércol y poco abono o cal. Las especies del género Brassica, reciben cantidades intermedias de estiércol y abono, y grandes cantidades de cal. Algunas verduras crecen y maduran más deprisa que otras, de forma que existen momentos del año en que aparecen huecos en el cuadro de hortalizas.
    Éstos pueden usarse para cultivar verduras que maduren rápidamente, las cuales también pueden intercalarse o cultivarse entre cosechas de maduración lenta. Por ejemplo, pueden cultivarse espinacas entre las hileras de los puerros, que crecen lentamente.

    De esta forma, la rotación de las cosechas asegura que todas las partes del cuadro de hortalizas reciban estiércol, abono y cal con regularidad, y los peligros de concentración de plagas y enfermedades se minimizan.

    Asociaciones

    Decimos que una asociación de diversas plantas es favorable, cuando al cultivarlas juntas o muy cercanas unas de otras, se protegen y se benefician mutuamente en su crecimiento.

    Este tipo de asociaciones se conoce y practica desde antiguo. Un ejemplo es el cultivo combinado de judías, maíz y calabazas, utilizado ya en América en la época precolombina, donde las plantas de judías quedan enramadas en las matas de maíz. Asociados al maíz y a las judías, también podemos cultivar calabacines, pepinos, melones o sandías, los cuales se beneficiarán de la sombra que proporciona el maíz durante los días más calurosos del verano.

    La albahaca, también nos ayuda a proteger los pimientos contra los pulgones.

    Los puerros y cebollas junto a las zanahorias nos ayudan a repeler los ataques del barrenador.

    La presencia de una buena variedad de flores en el huerto, atraerá a insectos y abejas, que polinizarán y aumentarán nuestra cosecha de frutas.

    Como se ve, las ventajas de la práctica de la asociación de cultivos son importantes, llegando incluso a incrementar el rendimiento entre un 50% y un 100% e incluso más.

    Además, no sólo reduce sensiblemente los ataques de parásitos , sino que el uso de tierra, suelo y agua se optimiza al combinar plantas de raíces de crecimiento horizontal, con otras que hunden sus raíces a bastante profundidad; plantas rastreras, con otras que crecen a lo alto; plantas a las que les afecta el sol, con otras que lo buscan y les proporcionan sombra…

    Pero no hay que olvidar, que al igual que existen asociaciones favorables, también existen las desfavorables. Un ejemplo es la salvia, que debe plantarse alejada del huerto puesto que inhibe el desarrollo de numerosas hortalizas.

    También hay que decir que una asociación puede resultar muy buena en una región y no serlo en otra, por lo que lo mejor es dejarse guiar por la observación y la propia experiencia. En cualquier caso, aquí daremos una pequeña guía de asociaciones favorables y desfavorables según el método biodinámico:

    Ajo y cebolla

    Favorables: remolacha de mesa, fresa, lechuga, tomate

    Desfavorables: habichuela, guisante

    Apio

    Favorables: puerro, tomate, habichuela, col

    Berenjena

    Favorables: habichuela

    Calabaza

    Favorables: maíz

    Desfavorables: patata

    Col

    Favorables: patata, apio, remolacha, cebolla

    Espárrago

    Favorables: tomate, perejil

    Espinaca

    Favorables: fresa

    Fresa

    Favorables: habichuela, espinaca, lechuga

    Desfavorables: col

    Guisante

    Favorables: zanahoria, nabo, rábano, pepino, maíz y casi todas las hortalizas

    Desfavorables: ajo, cebolla

    Haba

    Favorables: maíz

    Habichuela

    Favorables: patata, zanahoria, pepino, col y casi todas las demás hortalizas

    Desfavorables: ajo, cebolla

    Lechuga

    Favorables: zanahoria, rábano, fresa, pepino, calabaza

    Desfavorables: girasol

    Nabo

    Favorables: guisante

    Patata

    Favorables: habichuela, maíz, col, haba

    Desfavorables: pepino, calabaza, girasol, tomate

    Pepino

    Favorables: habichuela, guisante, maíz, cebolla, rábano

    Desfavorables: patata

    Puerro

    Favorables: cebolla, apio, zanahoria

    Rábano

    Favorables: guisante, lechuga, zanahoria

    Remolacha

    Favorables: habichuelas de mata baja, cebolla

    Tomate

    Favorables: cebolla, lechuga, zanahoria

    Desfavorables: col, patata

    Zanahoria

    Favorables: lechuga, rábano, guisante, tomate, cebolla

    Recolecciones:

    Es una de las tareas más agradables y gratificantes del horticultor, y en ella ve recompensados sus esfuerzos y paciencia. A continuación describimos en una tabla las recolecciones más habituales del horticultor

    RECOLECCIONES

    CADA DÍA

    CADA 3 Ó 4 DÍAS

    DE 7 A 10 DÍAS

    Calabacín

    Espárragos

    Fresas

    Acelgas

    Albahaca

    Berenjenas

    Berros

    Borrajas

    Brócolis

    Espinacas

    Guisantes

    Habas

    Judías verdes

    Lechugas

    Mejorana

    Melisa

    Melones

    Menta

    Orégano

    Pepinos

    Pimientos

    Rabanitos

    Salvia

    Sandía

    Tomate

    Achicoria

    Ajedrea

    Ajos tiernos

    Alcachofas

    Alubias

    Apio

    Canónigos

    Cardos

    Cebollas tiernas

    Coles de Bruselas

    Coles chinas

    Coliflores

    Colirrábanos

    Dientes de león

    Endibias

    Escarolas

    Estragón

    Hinojo

    Maíz

    Nabos

    Perejil

    Puerros

    Rábanos

    Remolacha roja

    Repollo

    Romero

    Tupinambos

    Zanahorias

    DE TEMPORADA

    Ajos

    Cebollas

    Lentejas

    Boniatos

    Garbanzos

    Patatas

    Calabazas

    Judías secas

    CONSERVACIÓN


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